EL CUIDADO DE LA PIEL
El poder de la hidratación
Como en el resto del organismo, la presencia de agua es una condición esencial para lucir una piel sana y saludable. No todas las pieles son iguales, ni tampoco cada zona del cuerpo tiene las mismas características, por lo que requieren de una hidratación específica. Ya sea que tu piel sea normal, seca o extra seca, te contamos las claves para saciar la sed de tu piel y evitar la resequedad y tirantez.
Es aconsejable cuidar la humectación de la piel y ayudarla a recuperarse de la exposición permanente a los factores externos tales como los cambios drásticos de temperatura, el contacto prolongado con el agua y el cloro, entre otros.
El mecanismo de la humectación
La única forma natural de incorporar agua al organismo es a través de la ingesta de líquidos y alimentos, pero además deben darse ciertas condiciones externas para poder retenerla, por eso se dice que la piel se hidrata por dentro y a su vez esa hidratación se mantiene desde afuera.
Hidratación vs. Humectación
Cuando se habla de incorporar agua a la piel, debemos diferenciar dos conceptos básicos que muchas veces se confunden.
Hidratación
Es el agua que aporta la sangre a la piel, junto con el oxígeno y los nutrientes, durante el pasaje desde los vasos hacia los tejidos.
Humectación
Es la humedad que la piel toma del medio exterior, ya sea en forma natural o artificial, al usar distintos preparados a base de agua y productos químicos.
La piel deshidratada se vuelve opaca, poco flexible y pierde en parte su capacidad de funcionar como barrera protectora frente a los diferentes factores externos.
La función de los productos hidratantes es devolverle a la piel su correcta funcionalidad y aspecto.
DESCRIPCIÓN